(Foto Federico Espinosa Benavides)
EL PATRIMONIO HISTORICO-CULTURAL.
(…)
El patrimonio histórico-cultural de un país, región o ciudad está constituido
por todos aquellos elementos y manifestaciones tangibles o intangibles
producidas por las sociedades, resultado de un proceso histórico en donde la
reproducción de las ideas y del material se constituyen en factores que
identifican y diferencian a ese país o región.
Un
concepto moderno de patrimonio cultural incluye no solo los monumentos y
manifestaciones del pasado (sitios y objetos arqueológicos, arquitectura
colonial e histórica, documentos y obras de arte), sino también lo que se llama
patrimonio vivo; las diversas manifestaciones de la cultura popular (indígena,
regional, popular, urbana), las poblaciones o comunidades tradicionales, las
lenguas indígenas, las artesanías y artes populares, la indumentaria, los
conocimientos, valores, costumbres y tradiciones, características de un grupo o
cultura. Este último constituye el patrimonio intelectual: es decir, las
creaciones de la mente, como la literatura, las teorías científicas y
filosóficas, la religión, los ritos y la música, así como los patrones de
comportamiento y la cultura que se expresa en las técnicas, la historia oral,
la música y la danza. Es posible conservar trazas materiales de este patrimonio
en los escritos, las partituras musicales, las imágenes fotográficas o las
bases de datos informáticas, pero no resulta tan fácil cuando se trata, por
ejemplo, de un espectáculo o de la evolución histórica de un determinado estilo
de representación o de interpretación (…)

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